viernes, 14 de diciembre de 2012

Tortitas de Calabacín

Esta semana os vamos a sorprender con una receta muy sana, rica y divertida, TORTITAS DE CALABACÍN
!!!Porque comer sano no tiene porqué ser aburrido!!!



Ingredientes para 10 tortitas:

  • 1calabacín pelado y rayado (2V)
  • 5 cucharadas de postre colmadas de harina (3HC)
  • 1 vaso y 1/2 de agua
  • 3 huevos (3P)
  • 1 cucharada de aceite (1G)
  • Sal 
3 TORTITAS  1HC 1P 1/2V 


Preparación:
Se bate todo en un recipiente hasta conseguir una mezcla uniforme, reservando el aceite para la sartén.
Precalentar una sartén antiaderente o plancha poniendo 1 gota de aceite en ella, recomendamos usar un vaporizador, ya que así controlaremos mejor la cantidad de aceite, con una sola pulsación del vaporizador bastaría. 
Cuando esté caliente vertemos un poco de masa, desde el mismo bote o con una cuchara o cacito sobre la sartén creando formas circulares e intentando que queden tan planas como finas queramos nuestras tortitas. 
Dejamos que las tortitas se hagan y doren por la parte que da con el fuego y les damos la vuelta. Es fácil darlas la vuelta una vez que se ha cocinado la parte de abajo.
Cuando estén hechas y a nuestro gusto por ambos lados las retiramos del fuego y listas para comer.



Podemos acompañar las tortitas con verduritas a la plancha o con menestra de verdura, y tendremos un plato muy saciante y poco calórico.

martes, 27 de noviembre de 2012

Grasas Trans


Hoy en día tenemos muy en cuenta que el abuso de Grasas Saturadas en nuestra dieta puede tener un efecto perjudicial en nuestra salud. Sin embargo, no tenemos tan en mente que existen otro tipo de grasas mucho más peligrosas para nuestro organismo, las Grasas TRANS.



¿QUÉ SON LAS GRASAS TRANS?

Configuración Trans
Las Grasas Trans son ácidos grasos insaturados, de origen vegetal obtenidos tras un proceso de HIDROGENACIÓN. Este proceso consiste en la inyección de hidrógeno a los ácidos grasos poliinsaturados de los aceites vegetales de semillas, como el de girasol o el de soja. A partir de este proceso se obtienen las llamadas Grasas Hidrogenadas o Parcialmente Hidrogenadas.

Durante la hidrogenación, gran parte de las grasas poliinsaturadas se convierten en saturadas; así se consigue modificar el aspecto físico de los aceites, que pasan de un estado líquido a uno sólido.

Este proceso aumenta la vida útil de los productos, potencia su sabor y mejora su textura. Además la adicción de las grasas hidrogenadas al producto abarata los costes del mismo, lo que se traduce en mayores beneficios para la empresa productora.

¿QUÉ ALIMENTOS CONTIENEN GRASAS TRANS?

Las Grasas Hidrogenadas se usan en la elaboración de múltiples productos. Evitar su consumo es complicado, ya que forman parte de muchos alimentos.

Se encuentran con frecuencia en snaks y aperitivos salados (palomitas, patatas fritas, etc), en productos precocinados (empanadillas, canelones, croquetas o pizzas), en galletas, margarinas y en la bollería industrial. Por ello, si se consumen este tipo de productos con frecuencia, es interesante valorar la composición nutricional de los mismos.

Para identificar si un producto contiene o no este tipo de grasas, debemos saber leer el etiquetado nutricional de los alimentos. En la lista de ingredientes aparece si el producto contiene Grasas Hidrogenadas o Parcialmente Hidrogenadas, lo que es indicativo de que el producto puede tener Grasas Trans.

La etiqueta de Grasas Hidrogenadas hace referencia a que esos ácidos grasos han completado el proceso de hidrogenación. La hidrogenación completa convierte las grasas insaturadas en saturadas, pero es más difícil encontrar ácidos grasos Trans.
La etiqueta de Parcialmente Hidrogenado es indicativo absoluto de que ese producto va a contener Grasas Trans.
Así, la cantidad de Grasas Trans va a depender del grado de hidrogenación, y este únicamente lo conoce la empresa productora.



CONSUMO DE GRASAS TRANS

Su consumo esporádico, en una dieta equilibrada, no va a provocar consecuencias negativas para la salud.

La problemática de su consumo viene dada por un abuso continuado en la ingesta de productos que contengan este tipo de grasas; ya que además de favorecer un aumento de peso, van a disminuir la salud del consumidor de manera continuada en el tiempo, puesto que los efectos del abuso de estas grasas aparecen a largo plazo.

El estudio de los efectos de las Grasas Trans en el organismo, ha demostrado que altera negativamente los niveles de colesterol en nuestro cuerpo. Este tipo de grasas aumenta los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. El efecto que tienen en el colesterol es mucho peor que el de las grasas saturadas, debido a que disminuyen el “colesterol bueno” HDL y aumentan el “colestero malo” LDL.

El consumo continuado de Grasas Trans no solo afecta al colesterol. Se ha demostrado que tiene el efecto de retrasar el crecimiento y la maduración del cerebro. Las grasas son esenciales en nuestro organismo, ya que forman pare de la membrana de las células, y estas grasas forman paredes defectuosas.
Por otro lado aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2, sobre todo en mujeres.

En conclusión, las Grasas Trans son aún más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas propias de la carne, la mantequilla y de algunos productos lácteos. El exceso de Grasas Trans favorece la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias que dificulta el paso de la sangre), por lo que resulta peligroso para la salud del corazón y las arterias.

Por tanto, es recomendable revisar el etiquetado de los alimentos y no abusar de aquellos que contengan este tipo de grasas. Conviene sustituirlos por repostería casera que, aunque también presenta un importante contenido calórico, pueden prepararse con grasas saludables como aceite de oliva, y pueden incluir ingredientes tan sanos como la fruta o los lácteos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Las Setas


Las Setas son muy apreciadas en nuestra gastronomía por su variedad de formas, colores y aromas, aportando a nuestras comidas gratos sabores.


Son la parte visible y comestible de ciertos hongos superiores que emergen en determinadas épocas del año, sobre restos vegetales o en la tierra. Existen especies comestibles, especies venenosas y hasta especies con propiedades curativas. Reconocerlas y recolectarlas es un arte. La mejor época para su recolección es en los meses de otoño, aunque durante la primavera y, en menor medida, en verano e invierno hay también especies de hongos de una gran calidad.

Valor nutricional de las Setas
Las setas poseen un gran valor nutricional, difícil de igualar, por lo que constituyen una excelente opción alimenticia.
  • Bajo valor calórico: Las setas aportan poca energía, alrededor de 25 a 30Kcal/100g debido a su gran contenido en agua (de un 80 a 90% de su peso). Por este motivo son muy recomendables a la hora de controlar el peso y el apetito.
  • Proteínas: Aunque se dice que las setas son especialmente ricas en proteínas, su contenido proteico es bajo y oscila entre el 2 y el 5%, valores próximos a los que presentan las verduras. Algunas setas, como la apreciada trufa, llegan a valores de un 7% de proteínas. Sin embargo, su relativa riqueza en compuestos nitrogenados, responsables en gran medida de su sabor, las convierte en perjudiciales para personas que padezcan de gota, niveles elevados de ácido úrico y problemas reumáticos.
  • Hidratos de Carbono: El contenido de hidrato de carbono en las setas es bastante bajo (4%) y fundamentalmente en forma de glucógeno y polisacáridos de cadena corta. Son un alimento rico en fibra dietética, aportando alrededor de un 2.5%, por lo que las setas poseen un gran efecto saciante, además de prevenir contra enfermedades de colon, obesidad y cardiopatía isquémica.
  • Grasas: Son un alimento muy bajo en grasa, su aporte en la dieta oscila entre el 0.2 al 0.5%.
  • Alto contenido en vitaminas: Destacan sobre todo del grupo B (niacina, riboflavina y biotina).
  • Buena fuente de minerales: Aportan cantidades interesantes de fósforo, potasio, hierro, cobre y cinc. Además es un alimento con un bajo contenido en Sodio.

Preparaciones culinarias
Antes de preparar las setas es importante asegurarse bien de que son comestibles y limpiarlas de un modo adecuado.

Si las hemos recolectado nosotros, es importante que al llegar a casa  las limpiemos de una en una con cuidado de no dañar la seta y de quitar todos los restos de tierra, hojas y ramas. Lo mejor es lavarlas con un trapo húmedo, limpiando la superficie y reservar las setas en un lugar fresco y tapadas con un paño, para que conserven su textura y su aroma, y se conserven en buen estado.

Aun así, las setas son alimentos perecederos y debemos consumirlas lo más rápido posible para poder disfrutar de todo su aroma y sabor.

Las setas se pueden preparar de muy diversas formas, pero debemos tener en cuenta que su preparación debe ser sencilla para no desvirtuar su aroma:



  • Asadas o al Horno, ya que ésta es una técnica que realza su sabor, pero se pierden muchas vitaminas.
  • A la plancha también es una técnica muy apropiada para las setas porque son alimentos poco carnosos. Las setas y los hongos tienen un sabor tan característico, que permiten cocciones muy sencillas y deliciosas. La más simple de todas es saltearlas a la plancha con unas gotitas de aceite de oliva y sal. Este aliño es más que suficiente para tener un manjar en muy pocos minutos. Puede hacerse también en una sartén o al horno.
  • Hervidas, si se emplea esta técnica es conveniente utilizar la menor cantidad de agua posible y añadir las setas cuando el agua ya esté hirviendo. Así se consigue que la pérdida de vitaminas y sales minerales sea mínima.
  • Al vapor, siendo esta la técnica culinaria en la que se da una menor pérdida de nutrientes y con la que mejor se conserva el sabor.
  • Salteadas, con diferentes verduras o pastas. Es un plato muy apetecible y con un agradable contraste de sabores. Algunas hortalizas, como el ajo, la cebolla y el perejil, casan muy bien con las setas y los hongos, a la vez que complementan su sabor de manera extraordinaria. Para combinarlos, se puede saltear las hortalizas antes -por separado- y luego hacer un salteado en conjunto, con las setas. También se puede cocinar al mismo tiempo, tanto salteado como al horno. Un truco consiste en añadir un chorrito de vino blanco a las setas cuando estén en su máximo punto de cocción -ya sea en el horno, la sartén o la plancha-. Ese toque de vino origina una caramelización de los jugos e impregna a las setas con un aroma exquisito, que potencia su sabor.
  • En revuelto. El salteado previo, algunas veces, es el preludio del famoso revuelto de setas o champiñones. Para hacerlo, basta con agregar huevo al salteado anterior. La proporción correcta es de un huevo y medio por persona. Es importante batir los huevos -aunque no tanto como se hace para una tortilla- y verterlos sobre las setas, pero a un fuego tan bajo que cueste cuajar. De esta manera, quedará un revuelto cremoso, meloso y con una textura idónea. De hecho, el principal ingrediente de este plato es el tiempo: hacer las cosas sin prisas evitará resultados no deseados. A propósito de esto, conviene añadir la sal cuando el revuelto esté casi cuajado (no antes), para que el huevo no se desnaturalice y quede con un color casi ocre.
  • En estofado. En materia de setas, no todo son salteados, el horno y la plancha. Si disponemos de tiempo y un poco de paciencia, podemos elaborar deliciosos estofados de setas con un fondo de verduras salteadas, que nos servirá de potente base. Después de saltear las setas gruesas y carnosas, como el robellón, se cubre la mezcla con un  aldo y se deja cocinar poco a poco. Este guisado se puede complementar con unas colas de langostinos, o unos trocitos de pechuga de pollo, ya que las setas y los sabores suaves crean un plato equilibrado en cuanto a gastronomía y a salud

Para los aficionados a su recolecta



La mayoría de las setas brotan a finales del verano y en otoño del suelo de bosques y prados, después de las primeras lluvias. Aunque algunos hongos son capaces de vivir sobre cualquier tipo de materia, la inmensa mayoría siente especial predilección por un determinado tipo de hábitat donde viven y desarrollan su actividad.
Un verdadero aficionado a recolectar setas debe saber dónde encontrarlas.

A la hora de recolectar o consumir setas no debes olvidarte de que las intoxicaciones por setas son bastante frecuentes y a veces muy peligrosas, por lo que hay que tener especial cuidado de consumir sólo aquellas setas que sean comestibles y se encuentren en perfecto estado.
  1. Recolectar sólo aquellas setas que se conozcan, que podamos identificar sin ninguna duda como comestibles. Nunca consumas setas que no conozcas. Es un seguro de vida que no se te puede olvidar.
  2. Elegir las setas que se encuentren en perfecto estado, desechando aquellas que estén deterioradas o demasiado maduras. Aparte del riesgo de consumir alguna oruga o gusano, hay peligro de botulismo. Las setas muy maduras suelen ser indigestas, además pueden contener esporas que pueden causar reacciones alérgicas.
  3. No recolectar setas de lugares próximos a focos de contaminación química (carreteras, industrias químicas y vertederos) donde se concentran gran cantidad de sustancias tóxicas. Las setas son capaces de acumular metales tóxicos para la salud como plomo, cadmio o mercurio.
  4. No recogerlas después de lluvias fuertes, pues se pudrirán con mayor facilidad.
  5. Para su recolección, se deben cortar con una navaja y no destruir su micelio. Si el micelio se mantiene íntegro, posiblemente volverá a dar nuevas setas.
  6. Dejar siempre algunas setas sin cortar para asegurar que sigan reproduciéndose en esa zona.
  7. Eliminar cuidadosamente la tierra adherida y colocar el sombrero con las láminas hacia abajo para evitar que se manchen.
  8. Fiarse exclusivamente de las guías de campo para su recolección es peligroso. Nos pueden llevar a confusión, lo mejor en acercarse a centros especializados en identificación de setas, ellos nos asesorarán sobre las setas que son comestibles y las que no.
  9. No pisar ni destrozar ninguna seta, aunque sea venenosa. Son necesarias para el equilibrio del ecosistema.
  10. Para transportarlas o conservarlas, lo ideal es utilizar una cesta de mimbre. No utilizar bolsas de plástico que facilitan su posible fermentación por lo que se estropean con rapidez e incluso puede aparecer la producción de toxinas o surgir un brote de botulismo.